De co-razón al teclado...
Hay sólo unas manos.
Manos vacias, espiritu lleno, días sin luz. La lluvía cae.
Cuando pienso que el invierno será eterno, me embriagas con tu sol.
¿Cómo ser tú y menos yo?
Enrealidad no debería pensar en eso; te tengo, estás aquí, estoy contigo. Dejaría todo una y mil veces más para estar a tu lado.
Yo (mujer de lágrimas, letras de sangre, voz amarga), renunciaré lo que soy, lo que estaba predeterminada a ser, sólo por ti. Porque lo que tú deseas es mi felicidad y no te la negaré. No a quién quemó el eterno invierno en mí.
No al que me enseñó que podía volver a escribir. Y esta vez no llueve.
